UNA COSA A LA VEZ
No se puede dormir a cubierto con la falsa seguridad que proporciona una gris cochera bajo tierra. Y querer al mismo tiempo sentir la brisa fresca, libre y limpia de la mañana sobre una alfombra de tonos otoño y hoja caduca que en su natural proceso siembra de color y magia la que según los ojos de quien admira o los de quien simplemente mira es una postal de ensueño o una muestra más de una colonia deprimida.
En el plan A las cosas caen por su propio peso, aun explotando por el camino todas eses mentes que no quieren entender ni comprenden. En el B, sin embargo, la mente que explota es la mia, mandándome el limitante mensaje de que soy la hoja que todos pisan, y no la parte única e indispensable que forma ese marco en el que todo el mundo quiere verse reflejado.
Una cosa a la vez, todos los días de mi vida, para conectar con esa rama que nadie alcanza a ver por estar distraidos en ese peligroso subsuelo emocional más superfluo que te aleja minuto a minuto de tu yo más profundo.



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