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Mostrando entradas de enero, 2026

¿QUIÉNES SOMOS?

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Es inevitable "habitar-se" para dar respuesta certera a la pregunta de las preguntas. Como también es indispendable no agarrarse a lo hallado en el fuero interno de cada cual. Por suerte para uno mismo, y desgracia para el resto, que ansiaría poseer un manual de instrucciones para el manejo favorable de cada ser que le presencia. El ser humano funcional está en continua transformación, desarrollo, evolución y crecimiento. Herramientas que nos cortejan en el imprevisible, y de dirección cambiante, desfile vital. Adaptarse a las circustancias desde el reflejo intrínseco nos lleva al camino de la aceptación de lo acontecido, pero también, que duda cabe, a la resolución más favorable de lo que cualitativamente nuestra esencia más pura espera de nosotros. Y es que no hay lugar para conflicto moral alguno cuando uno se adapta a las necesidades del medio siguiendo las pautas que le marcan tanto alma como corazón. Responde ahora, pero date el beneficio de la duda por siempre. Porque ...

¡OH, JODIDA NAVIDAD!

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No es "cosa de niños", aunque así lo pareciera, afrontar y gestionar los tragos y estragos de la Navidad. Época, que por tradición y costumbre emocionalmente me sale cara. Donde la casi forzosa imitación de conductas y sentimientos te lleva a un "cercano oriente" de conflicto ético y moral, en el que "lo que toca", está en muchos casos reñido con lo que se siente. Amanecemos un 22 de diciembre de da igual el año disparando todas nuestras expectativas extrínsecas, llenando vacíos con cosas normalmente tangibles pero que al alma no le hacen "ni fu ni fa", por algo será. A eso del mediodía de ese mismo "numerito marcado en rojo del calendario" todo ese castillo de irrealidad se nos ha caído de un golpe de realidad, que no de suerte, lo que no deja espacio más que para la frustración y el conformista y minusvalorado deseo de salud. Una frustración que empezamos bien pronto a ahogar en alcohol, compras o excesos culinarios un par de días más...

CHARQUETAL

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A las cuatro en tu casa y ya vemos... Así, como cuando eramos niños. Poco importaban "las pintas", el espacio y el día que marcaba el calendario. Sabíamos de la quedada, y a veces ni eso, pura intuición. Luz verde para llamar a timbre ajeno desde el libre albedrío.Y ahí, en ese ilusionante y estridente repicar, comenzaba algo nuevo. Una aventura para la que no había plan, mapa ni advertencias. Solo había ganas. Unas ganas que que son la vela del velero del amor, de la amistad, de la libertad, de la paz. Una libertad fabricada desde la amistad, donde el amor lo inundaba todo para dar rienda suelta a un "chiquillo" que simplemente quiere ser. Y para ello, hay que dejarse en paz, y saltar sin condicionantes ni expectativas en ese charco que en aquellas tardes locas, importando poco la estación del año, era lo más parecido a ese chute de dopamina que ahora mal buscamos. Los "churretes" de mierda, el "enterico" a la lavadora y los cientos de pares de ...