25 PARA 37
Fui mi padre el primero del primero de febrero en recordarme anoche tan especial efeméride. A las 00:01 como lo suele hacer a veces la gente importante de tu vida en ese momento, esa que se interesa y empeña en demostrarte con dichos y hechos que al menos este año, ahí siguen, a pesar de haber reducido por propia voluntad la hiperconexión digital a mínimos que aún siguen siendo demasiados.
Su deseo de mejor regalo fue una victoria de nuestro equipo, y ese deseo histórico y otrora de vital necesidad fue el que me llevó a la reflexión...
Y es que hubo un tiempo, demasiado largo quizá, en el que los goles de mi equipo eran la salsa de mi vida. ¿Triste, verdad?
Cómo de vacía no debía andar mi existencia, la cual, solo a base de goles, sexo furtivo, apuestas e ingentes cantidades de comida, en el hastío emocional, y la derrota personal y futbolística, se "llenaba".
Eran otros tiempos, aunque hace escasas fechas resonaron durante decenas de noches sus ecos. Tiempos donde cumplía 45 para 28. Todo suma cuando sientes que nada resta y nada suma cuando te crees que todo resta.
Hoy, sin embargo, mi mayor regalo no es tener por delante un día lleno de ocupaciones sociales donde no quede hueco alguno para la quietud, el silencio y la introspección. Eso ya me lo regalo yo por adelantado. Tampoco lo es la tapa dura de la parte material del libro que me ha regalado mi cada vez mejor querida y entendida madre. El verdadero regalo es que lo leamos en el mismo sofá inundados en cómplice silencio. Por supuesto, que no lo será una victoria del mejor equipo del mundo, aunque la vaya a celebrar de puertas para afuera como si de una bendición del universo se tratase.
No, no son los 100€ en forma de bizum de papá. Es su "TE QUIERO" a final del texto lo que me hace inmensamente rico.
Para nada es el contrato que firmo mañana a nombre de la misma persona que en unas semanas recibirá su "titulito". Es mirar atrás, verlo lejano y saber que lo he conseguido. Es que sea domingo por la tarde y sentir que el lunes ya no pesa.
Es que a pesar de no tener "nada" de lo que se pueda ver o tocar, me sigo surtiendo de honestidad para que los míos me lo confíen todo, hasta sus últimos secretos.
Podeís estar tranquilos, que os cubro la espalda.
Quisiera veros a tod@s, pero son muchas cosas a la vez, no lo comparto, pero lo respeto y nos entiendo.
Aquí estoy, para cuando se deslíen, os prometo que en ese ratito, será una cosa a la vez.
Cada vela que soplo soy más que lo que tengo. Y ese, si que es mi mejor y mayor regalo.
😘💜
¡GRACIAS!
Escribimos, luego avanzamos...


Que bonitos los lunes que no pesan, felicidades guapito, te queremos
ResponderEliminarEnhorabuena !!!besicos apretaos.